Hola, me llamo Alba

Antes que nada, soy mamá.
Esa es mi raíz más profunda, mi mayor aprendizaje y mi principal motor.
Ser madre me ha enseñado a mirar la vida con otros ojos, a conectar con la presencia, la paciencia, y con una forma de amar que también llevo a mi manera de acompañar.

Soy coach transpersonal y ejecutivo certificada, con formación en inteligencia emocional.
Pero también soy ingeniera de profesión.
Trabajar como líder de equipos me ha enseñado muchísimo sobre el desarrollo humano, el trabajo interno y el valor de acompañar a otros.

Aquí me di cuenta de que lo que realmente me apasionaba no era dirigir, sino acompañar, enseñar, formar, crear vínculos reales.
Pero también vi (con honestidad) que muchas veces me alejaba de ese rol por exigencias externas, y eso me frustraba (“Si no produzco constantemente, no valgo”, “Esto es lo realmente importante..”, “Tengo que seguir por este camino porque es el adecuado para ser alguien”….) Sentía que había algo más para mí.

Sobre mí

Una búsqueda profunda

A lo largo del tiempo, he explorado muchas facetas: me formé en nutrición deportiva, me adentré en procesos personales profundos, viví experiencias que me descolocaron... pero que también me despertaron.

Y sobre todo, siempre he llevado dentro un deseo muy claro: ayudar a otros desde un lugar auténtico.

Durante mucho tiempo creí que debía tenerlo todo claro, que exigirme era el camino para llegar a todo.
Pero fue justo en el caos, en la pérdida de rumbo y en el “no saber”, donde empecé a encontrarme.

La vida me fue mostrando señales (no todas supe verlas).
Algunas vinieron con amor, otras con retos duros: el acompañamiento en un proceso de rehabilitación,
la exigencia laboral, el deseo de sentirme más útil, más conectada, la exigencia de llegar a todo...

Estos procesos me hicieron experimentar tristeza, dolor, sentí injusticia, rabia, decepción, desamor…

Y, poco a poco, desde esas emociones que empezaba a comprender y a poner en orden, descubrí lo que era mirar hacia dentro.

Cuando me senté por primera vez delante de un terapeuta pensé:
"Ojalá yo pudiera estar al otro lado, ayudando a alguien como me están ayudando a mí."

Ese fue un punto de inflexión.

Empecé a descubrir partes de mí que no conocía: fortalezas que nunca había mirado, heridas que necesitaban atención y sanar mi dependencia emocional.
Aprendí a mirar hacia dentro, pero también a aceptar las cosas como vienen, a sacar el aprendizaje de cada experiencia… y a confiar en que todo tiene un para qué.

El encuentro con el coaching

Me sentía estancada en mi trabajo, como si algo me faltara.
Nada de lo que había hecho hasta ahora me llenaba por completo.

Hasta que, un día, entrenando y escuchando un podcast, descubrí el coaching transpersonal y ejecutivo.

¡¡Fue como si todo encajara!!
Entendí que este era el camino por donde seguir: una forma profunda, respetuosa y transformadora de ayudar a otros a encontrarse, a avanzar, a liderarse desde dentro, desde la raíz.

Cuando comencé la formación, sentí por primera vez una certeza tranquila:
“Este es el camino, por aquí tengo que experimentar”.

Hablé con la coach de la escuela y me lancé, sin pensarlo demasiado, simplemente confiando en mi intuición. Por primera vez, no dudé de mí.

A medida que avanzaba el máster y hacíamos prácticas, sentía cómo se encendía algo en mí.
La diferencia con otras etapas fue evidente:
ya no era solo algo que me gustaba, era algo por lo que quería luchar, algo en lo que me sentía completamente realizada.

En el máster seguí profundizando en partes de mí que aún no había hecho, comprendí de donde venia mi autoexigencia, entendí porque no era capaz de decir muchas veces “NO”, o dejarme para el último lugar, también solté y perdoné y aunque no fue fácil volvía con más ilusión a cada clase porque sabía que algo más iba a rascar…también me visualicé en mi camino, saqué mis fortalezas, mis valores y una fuerza que antes no había experimentado, esa fuerza venía de lo más interno.

Este camino no solo me permite acompañar a otros, sino también seguir acompañándome a mí misma. Y eso, es un regalo.

Me siento profundamente orgullosa de haberme permitido este proceso (antes de quedarme embarazada, embarazada, y en pleno postparto) porque me demuestra que cuando algo es para ti, encuentras la manera.

El coaching fue la pieza que me faltaba para conectar conmigo desde otro lugar.
Me hizo entender que eso que tantas veces me habían dicho —“se te da bien ayudar”— no era casualidad.
Era verdad, es parte de mi esencia y me hace sentir completa.

Lo que hago hoy

Hoy, más que nunca, sé que acompañar a otros también es una forma de sanarme a mí.
Y sé que puedo mirar a alguien que se siente perdido o confundido y decirle con honestidad:
“He estado ahí. Y sí, hay camino.”

Creo en el poder de parar, de volver a uno mismo, de descubrir tu unicidad.
Y desde ahí… liderarte, transformarte, y compartir tu mejor versión con el mundo.
Aquí estoy para acompañarte en ese proceso, paso a paso, despertar consciencia, con verdad, alegría, escucha y presencia.

A quién acompaño

Acompaño a personas a ordenarse desde la raíz, para vivir con claridad, conexión y propósito

Además, me ilusiona poder llevar esta mirada también al mundo de la empresa y pequeños emprendedores.

El coaching, cuando se vive desde la autenticidad, transforma personas…
y esas personas transformadas hacen empresas más conscientes y productivas.

Si tú también lo sientes...

Si te sientes perdid@, estancad@ o desconectad@, quiero que sepas que no estás sol@.
A veces, lo que parece una montaña imposible se vuelve más posible cuando alguien camina contigo.

Para eso estoy aquí,
para caminar contigo, si tú también lo sientes.

Contáctame para tu transformación personal

Estoy aquí para acompañarte en tu proceso de cambio.

contacto

albaoterinocoaching@gmail.com

+34 687226317

© 2025. All rights reserved.